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Entrevistado en el marco de la reunión del Consejo Nacional de Salud,
José Ángel Córdova aseguró que para el eventual rebrote de la enfermedad que se espera en
invierno todos los estados podrán detectar por sí mismos la presencia
del virus y que el laboratorio de bioseguridad nivel 3 del Instituto de
Diagnóstico y Referencia (InDRE), cuya construcción lleva meses
detenida, estará concluido.
-¿Cómo ve los esfuerzos estatales para enfrentar la influenza?
- En general están avanzando todos, porque desde el inicio de esta
administración se ha dado prioridad a los laboratorios estatales,
incluso Veracruz llegó a tener un laboratorio de nivel 3 y en el InDRE
apenas estamos terminando.
Por darle preferencia a los estados la inversión a nivel federal en ese
aspecto se retrasó un poco, pero finalmente el laboratorio de
bioseguridad nivel 3 va a estar construido en muy pocas semanas.
La insuficiencia de recursos limita desarrollar todo lo que uno
quisiera, pero vamos a cerrar este año con una infraestructura bastante
sólida que nos permita una reacción inmediata ante cualquier tipo de
contingencias sanitarias.
Esperamos que todos los laboratorios estatales tengan PCR en tiempo
real (la prueba para detectar influenza A H1N1). Hasta antes de la
contingencia se tenía diagnóstico por inmunofluorescencia (para
influenza estacional). Era hasta donde se llegaba.
- A casi dos meses de la alerta epidemiológica, ¿cómo percibe lo ocurrido?
- Con mucha más tranquilidad. No hay nada que provoque mayor
incertidumbre que no conocer el agente al que se está uno enfrentando.
Todo lo que habíamos estado viviendo con la amenaza de influenza aviar
fue lo que provocó el pánico en todo el mundo cuando supieron que había
un virus mutante en México. Provocó esta reacción en muchos casos
exagerada.
Ahora ya lo conocemos, sabemos de lo qué es capaz y de lo que nosotros
somos capaces. Por eso estamos mucho más tranquilos. Sabemos que
ciertamente hay que tenerle respeto y que no hay que descuidarse; pero
no es tan perverso como lo esperábamos.
- ¿Qué lecciones se aprendieron?
- (La necesidad de) la coordinación y el perfeccionamiento en la
captura y el envío de información. Debe ser completa, rápida,
transparente. En esta situaciones hay que reconocer el problema, no
ocultar nada, y la rapidez con la que se transmite la información nos
hizo aceitar y perfeccionar estos mecanismos, porque a veces no llegaba
la información con la rapidez que se requería y lo mismo para la toma
de muestras.
Antes se tomaban nada más al 10 por ciento de los pacientes. En este
caso, durante un mes prácticamente estuvimos tomando al 100 por ciento
de todas las personas que presentaban sintomatología.
Se readecuó la plataforma de vigilancia epidemiológica y hubo que
instruir a las gentes que la operan para que la información esté de
inmediato. Todo esto ya se superó. Para el dengue está funcionando muy
bien desde hace algunos meses y para influenza ya tiene varias semanas
que está perfectamente bien para la notificación de los casos.
-¿Qué funcionó bien y qué habría hecho distinto?
- Una de las cosas que funcionó muy bien fueron las medidas de
contención. Aunque se ha cuestionado si fue demasiado, yo sigo estando
convencido que las medidas de distanciamiento social ayudaron muchísimo
para disminuir el número de casos y sobre todo los casos graves. En eso
la participación ciudadana fue ejemplar .
Segundo, la capacidad del personal de salud es extraordinaria, porque
en cuanto supimos qué era el virus y ellos tuvieron el medicamento, de
inmediato se revirtió la mortalidad. Claro, los casos bajaron un poco
más despacio y sin embargo no tuvimos esta curva ascendente como se
hubiera dado.
Me he puesto a reflexionar y creo que las cosas fueron manejadas
correctamente, no encuentro ninguna cuestión específica en que
hubiéramos sido rebasados.
/rpj
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